Áreas y capacidad · el taller de ánforas
Tres cosas de este taller no son teoremas. Una es una propiedad que define el área, otra es un límite que se pasa por demostración, y la tercera es una decisión de hace dos siglos.
No es un teorema: es una de las dos cosas que definen qué es el área. Wu lo dice así: el área de una figura es un número que cumple dos propiedades —si mueves la figura sin deformarla, el número no cambia; y si la partes en trozos que no se solapan, el número es la suma de los de los trozos—. Todo lo demás se deduce de ahí: el rectángulo se cuenta, el triángulo es medio rectángulo, el paralelogramo es un rectángulo con un trozo cambiado de sitio.
Si alguien preguntara «¿y por qué el área no cambia al mover?», la respuesta honesta es: porque es lo que queremos que signifique «área». Es una definición, y es la única razonable.
Con ocho sectores el zigzag es una cosa abollada; con treinta y dos casi es un rectángulo; con mil, casi del todo. Pero nunca lo es: los bordes de arriba y abajo son arcos, no rectas. Lo que se ve es que la figura se acerca a un rectángulo de base π·r y altura r tanto como se quiera. Eso es un límite, y demostrar que el área del círculo es exactamente π·r² pide manejar límites, que no es de segundo.
Lo que sí es honesto decir: la fórmula es exacta, la razón se ve aquí, y la demostración con todas las letras es de Arquímedes, dos siglos después de Exequias, y se llama método de exhausción. Aquí se ve; allí se prueba.
Porque se decidió. En 1795, en Francia, se definió el litro como el volumen de un cubo de un decímetro de lado, y el kilo como lo que pesa ese litro de agua. Podría haberse elegido otra cosa; se eligió ésa porque une la longitud, la capacidad y el peso con la misma unidad y sin números raros.
Un palmo son unos diez centímetros —un decímetro—, así que el cubo de un palmo de este taller es, hoy, un litro. Exequias no lo sabía, y su ánfora cabía unos treinta y nueve.
ΕΧΣΕΚΙΑΣ ΕΓΡΑΦΣΕ ΚΑΠΟΙΕΣΕ ΜΕ
«Exequias me pintó y me hizo»
Así firmaba el Exequias de verdad, alfarero y pintor de Atenas hacia el 540 antes de Cristo: en primera persona y en la propia vasija, que era la que hablaba. Se conservan una docena de firmas suyas. La más famosa está en un ánfora que hoy vive en el Vaticano: Áyax y Aquiles, en plena guerra de Troya, inclinados sobre una mesa jugando a los dados. Al lado de cada uno, el pintor escribió lo que grita: ΤΕΣΑΡΑ, cuatro, dice Aquiles; ΤΡΙΑ, tres, dice Áyax. Aquiles gana. Es la escena más tranquila que se pintó nunca de dos hombres que van a morir.
Y su otra obra mayor es una copa, la kylix de Dioniso: por dentro, el dios navega en un barco con una vid que trepa por el mástil, rodeado de siete delfines. Quien vacíe una kylix en la alacena la verá.
Esta sala se ha abierto porque alguien ha tocado la firma del ánfora, o ha escrito el nombre. No sale en el índice.
Para el aula y para cada aparato
Lo hecho en esta sesión, para copiar y pegar donde haga falta