Potencias de diez · notación científica · la estepa
Tres cosas de esta app no son lo que parecen. Dos son definiciones que se eligen para que una regla siga valiendo, y una es un convenio, un acuerdo entre mensajeros. Saber cuál es cuál es parte del oficio.
Nadie ha multiplicado diez por sí mismo cero veces: eso no significa nada. 10⁰ no se calcula, se define. Y se define así para que la única regla que había —bajar un nivel es dividir entre diez— siga valiendo un escalón más: 10³ ÷ 10 = 10², 10² ÷ 10 = 10¹, y 10¹ ÷ 10 tiene que ser 10⁰. Como 10 ÷ 10 = 1, 10⁰ = 1. El jinete solo es el nivel cero: un grupo de uno.
Si se definiera como cero, la escalera se rompería justo ahí, y a partir de ese peldaño nada encajaría. Es una definición, pero no es libre: es la única que no rompe nada.
Misma escalera, un peldaño más abajo. Si bajar un nivel es dividir entre diez, de 10⁰ = 1 se baja a 1 ÷ 10 = una décima, y de ahí a una centésima. Para que el exponente siga contando peldaños hacia abajo, la décima se escribe 10⁻¹ y la centésima 10⁻². El signo menos no es «un número negativo»: es «tantos peldaños por debajo del jinete».
La prueba de que la definición es buena es que la regla de multiplicar sigue funcionando sin excepciones: 10² × 10⁻² = 10⁰ = 1, y en efecto cien centésimas son uno.
Esto no es matemática: es un convenio. 34 × 10³, 3,4 × 10⁴ y 0,34 × 10⁵ son el mismo número, y las tres formas son correctas. Pero si cada mensajero elige la suya, dos mensajes iguales parecen distintos y hay que ponerse a calcular para compararlos. Así que los mensajeros acuerdan decir siempre el grupo más grande que hay, y por eso la cifra de delante queda entre 1 y 9.
Con el acuerdo, comparar dos ejércitos es mirar primero el exponente y luego la cifra. Sin él, no. Un convenio se elige porque es útil, no porque sea verdad; y se dice que es un convenio.
Para el aula y para cada aparato
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